Mi hijo no habla, ¿cuándo debo preocuparme?

Una de las preocupaciones que más escuchamos de los padres es: “Mi hijo todavía no habla… ¿será que debo esperar un poco más?”

Cada niño desarrolla el lenguaje a su propio ritmo. Algunos comienzan a hablar antes y otros necesitan un poco más de tiempo. Sin embargo, aunque existe variabilidad en el desarrollo, hay señales que conviene observar y no debemos asumir que un niño “hablará cuando quiera” sin evaluar primero cómo se está comunicando.

La buena noticia es que pedir orientación a tiempo no significa que exista necesariamente un problema. Al contrario, permite conocer qué está pasando y ofrecer al niño las herramientas que necesita.

¿A qué edad debería empezar a hablar?

El desarrollo del lenguaje ocurre progresivamente. Antes de decir sus primeras palabras, el niño ya está desarrollando importantes habilidades comunicativas: mira, escucha, imita, señala, gesticula, balbucea, comprende palabras y busca interactuar con las personas que lo rodean.

Por eso, no debemos valorar únicamente cuántas palabras dice un niño, sino también cómo comprende, cómo intenta comunicarse y cómo interactúa con los demás.

Cada etapa tiene sus propios hitos y estos sirven como referencia, no como una regla rígida para comparar a un niño con otro.

Señales que debemos observar

Aunque cada caso es diferente, es recomendable consultar con un profesional si observas algunas de estas señales:

  • No responde o parece no reaccionar cuando le hablan.
  • No utiliza gestos para comunicarse, como señalar, saludar o pedir.
  • Tiene poca intención de comunicarse con otras personas.
  • No parece comprender instrucciones o palabras sencillas acordes con su edad.
  • No balbucea o produce muy pocos sonidos comunicativos.
  • Ha dejado de utilizar palabras o habilidades que anteriormente tenía.
  • Se frustra con frecuencia porque no consigue expresar lo que quiere.
  • A medida que crece, sigue utilizando principalmente gestos o sonidos sin desarrollar palabras.
  • Presenta dificultades importantes para comprender o interactuar.
  • Los padres, cuidadores o docentes sienten que algo en su comunicación no está evolucionando como esperaban.

La pérdida de habilidades que el niño ya había adquirido merece especial atención y debe ser consultada con un profesional.

“Pero él entiende todo… ¿entonces no pasa nada?”

Este es un comentario que escuchamos con frecuencia. Que un niño comprenda bien es una señal positiva, pero la comprensión no es lo mismo que la expresión.

Un niño puede entender muchas palabras, seguir instrucciones y reconocer personas u objetos, pero tener dificultades importantes para expresar lo que piensa, necesita o siente. Por eso, una evaluación del lenguaje debe observar diferentes áreas y no solamente si el niño habla o no habla.

¿Y si mi hijo se comunica señalando?

¡Eso también es comunicación! Señalar, mirar, llevar a un adulto hacia un objeto, utilizar gestos, sonidos o expresiones faciales son formas de comunicación.

Sin embargo, cuando un niño depende casi exclusivamente de estas estrategias y el lenguaje oral no está evolucionando, es importante valorar por qué está ocurriendo y cómo podemos ayudarlo a ampliar sus recursos comunicativos.

El objetivo no es quitarle sus formas actuales de comunicación, sino ayudarlo a desarrollar nuevas.

¿Debo esperar a que cumpla cierta edad?

Uno de los mayores errores es pensar: “Vamos a esperar unos meses más, seguramente hablará solo.”

A veces el lenguaje aparece espontáneamente. Pero otras veces, esperar significa perder un tiempo valioso para identificar las necesidades del niño y comenzar a estimular aquellas habilidades que todavía están inmaduras.

Consultar no significa etiquetar al niño. Significa obtener información.

Una evaluación logopédica permite conocer cuáles son sus fortalezas, qué habilidades necesita desarrollar y si requiere intervención.

¿Qué hace el logopeda cuando un niño no habla?

La intervención no consiste simplemente en sentar al niño frente a una mesa para repetir palabras.

El logopeda observa y trabaja aspectos como:

  • Comprensión del lenguaje.
  • Intención comunicativa.
  • Atención conjunta.
  • Imitación.
  • Gestos y comunicación no verbal.
  • Desarrollo del vocabulario.
  • Construcción de frases.
  • Juego y habilidades comunicativas.
  • Producción de sonidos y habla.
  • Funciones orofaciales cuando es necesario.
  • Estrategias de comunicación aumentativa y alternativa, cuando están indicadas.

Y algo muy importante: la familia forma parte del proceso.

Gran parte de la comunicación ocurre fuera de la consulta: durante el juego, las comidas, el baño, el paseo, la lectura de cuentos y las actividades cotidianas.

No esperes a estar seguro de que existe un problema

Si algo te preocupa, vale la pena preguntar. Una consulta a tiempo puede ayudarte a entender mejor el desarrollo comunicativo de tu hijo y, si necesita apoyo, comenzar a trabajar cuanto antes.

No se trata de comparar a tu hijo con otros niños.

Se trata de conocer a tu hijo, identificar sus fortalezas y acompañarlo en aquellas áreas en las que necesita ayuda.

Porque detrás de cada palabra que todavía no dice, hay una intención, una necesidad, una emoción y una persona que quiere comunicarse.

Y ayudarle a encontrar su manera de hacerlo también es parte de nuestra labor.

¿Tienes dudas sobre el desarrollo del lenguaje de tu hijo?

Si tu hijo todavía no habla o sientes que su comunicación no está evolucionando como esperabas, una evaluación logopédica en Logedent puede ayudarte a comprender qué está ocurriendo y qué pasos seguir.

No tienes que esperar a que la preocupación sea más grande para pedir orientación.

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